Diseñar el packaging de Plaza Mayor significó intervenir en una pieza con una fuerte carga emocional e histórica. Desarrollamos una caja que respeta la tradición de uno de los pan dulces más emblemáticos de Buenos Aires, reinterpretando su identidad con un lenguaje visual contemporáneo.
Hoy, ese packaging forma parte de la experiencia de una marca que sigue siendo un clásico generación tras generación.